CoProVi: amor a primera vista

Gabriel Marinelli (@GMarinelli) se anima a una participación especial en “Acercate al Vino” y nos cuenta los detalles del CoProVi 2018

Gabriel Marinelli
Algunas cosas en la vida hay que vivirlas. Definitivamente. Tomar la decisión, salir de la caja, fijar el rumbo y emprender el viaje. En ese plan tuve el inmenso placer de participar de la celebración del Co.Pro.Vi. (Consejo de Profesionales Vitivinícolas del NOA), un evento que se realiza anualmente desde ya hace 12 años, con el objeto de difundir los vinos y el terruño de la región. Con sede en Cafayate, Salta, que además es un paraíso para los sentidos. Colores, aromas y sabores, dentro y fuera de la copa. Por una cuestión de extensión de la reseña intentaré ser breve, no tanto por la cantidad de cuestiones que se pueden decir al respecto de este evento que son infinitas, sino más bien porque todavía me dura la manija post viaje y esa emoción ingobernable de sentir que estuve en el lugar indicado en el momento oportuno. Algo muy parecido a la genuina felicidad tan anhelada.

El seminario

La actividad oficial del CoProVi arrancó el viernes por la noche con un Seminario sobre el Malbec de la región. Al mismo tiempo que se realizaba la degustación (cinco vuelos de tres o cuatro vinos cada uno) sobre el escenario y en formato panel, cada enólogo responsable relataba acerca de las principales características de los vinos.
Claudio Maza abriendo el Seminario de Malbec
En el primer vuelo se presentaron El Esteco Old Vines 2018 (Carolina Cristofani), Tinquiao 2017 (Tania Höy), Cafayate Gran Linaje (Virginia Quarin) y Finca Quara Alpaca 2016 (Mariana Paez).
Primer vuelo
En el segundo vuelo, Amalaya Corte Único Finca San Isidro 2017 (Jorge Noguera), Piatelli Vineyards Gran Reserva 2016 (Javier Saldaño) y El Esteco Fincas Notables 2015 (Claudio Maza).
Segundo vuelo
En el tercer vuelo, Laborum de Parcela Finca Los Cuises 2017 (Paco Puga), Altos La Ciénaga Don Javier 2018 (Rolo Diaz) y Altupalka Malbec Extremo 2015 (Daniel Ibarguren).
Tercer vuelo
El cuarto vuelo fue para Sunal Ilógico 2016 (Agustin Lanús), Miraluna 2016 (Daniel Heffner) y Colomé Lote Especial Altura Máxima 2014 (Thibaut Delmontte)
Cuarto vuelo
Finalmente, en el quinto y último vuelo estuvieron Rupestre 2011 (Rafa Domingo), 33 de Dávalos 2013 (Raúl “Yeyé” Dávalos), El Esteco Chañar Punco 2015 (Alejandro Pepa) y Yacochuya 2015 (Marcos Etchart).
Quinto vuelo
Muy interesante porque además de ser vinos espectaculares, muchos de ellos muy conocidos, permitió una comparativa entre estilos que no es habitual poder realizar. Además claro de conocer en persona a varios de los hacedores de estos elixires.

La fiesta

Ya por la noche del Sábado tuvo lugar el evento central en Estancias de Cafayate.
Escasos de vista están en Estancias de Cafayate
En un paisaje inmejorable, como si el mismo cielo y los cerros de fondo hubieran estado diseñados para la ocasión, se realizó una mega degustación a ciegas de 11 cortes preparados especialmente por los enólogos para el evento, incluyendo variedades tintas (Cabernet Franc, Malbec, Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Merlot) y blancas (Sauvignon Blanc y Torrontés), las cuales eran puntuadas por cada participante en una planilla. Un ejercicio lúdico que seguramente permitirá a los organizadores contar con las impresiones de un público numeroso pero a la vez calificado.
La planilla para puntuar los vinos
Me consta que a lo largo de la noche se realizaron innumerables pero infructuosos intentos por conocer la composición de estos cortes (algunos sencillamente espectaculares) pero el pacto de secreto de los enólogos fue inquebrantable. Y los entiendo perfectamente. El objetivo último es difundir el potencial que tiene esta región, por sobre las marcas, las bodegas y los responsables. ¡Chapeau!
Una multitud participó del evento
Como si fuera poco, al finalizar arrancó la fiesta con vino libre y una propuesta gastronómica de primera a cargo de Estancias Juramento, con distintas variedades de carnes, para coronar la noche y entregarnos en cuerpo y alma al dios Baco y a la Pachamama. El cierre con música y baile que luego siguió en Doña Argentina hasta el amanecer confirmó lo que venía pensando en los días previos: en Cafayate el vino se celebra cantando y bailando.

Para no olvidar

El evento crece año a año. En convocatoria y calidad. Ya desde las horas previas el ritmo habitual de Cafayate se vio modificado por público no habitué. Grupos, más pequeños y más numerosos, provenientes de distintas regiones del país se dieron cita en el lugar y transitaban las calles yendo y viniendo. “Qué lindo es el vino, carajo”, pienso, por todo lo que genera. El vino une y este no es un evento más. Pero el secreto está en los detalles. Y hubo a montones. Porque más allá de los vinos y el placer que nos generan, lo realmente inolvidable es la calidad humana de todas las personas que forman parte de este evento. Palabras tales como hospitalidad, camaradería, hermandad, humildad, trabajo en equipo, compartir, agasajar, disfrutar, celebrar creo que son un excelente resumen de esta experiencia.
La banda cuevera

Vayan mis más sinceras felicitaciones a Paco Puga, Rafa Domingo, Claudio Maza, Daniel Heffner, tal vez las caras más visibles de este evento, pero además de estos front-men todo terreno también a otros tantos que colaboraron e hicieron posible cada actividad y, más aún, se encargaron minuto a minuto de que uno la pase realmente de manera inolvidable. Creo que eso hace una diferencia sustancial. Esa es la fórmula.

Muchachas y muchachos, la rompieron toda, en serio.

Voy cerrando mis notas con una mezcla rara de sensaciones. Como una especie de blend de felicidad absoluta pero con algo de añoranza. Es lógico. Fue un viaje espectacular, revelador, y una cita indispensable para los que amamos el líquido sagrado. En lo personal, fue mi primera experiencia en el CoProVi. Y claramente no será la última. Amor a primera vista. Las imágenes que acompañan esta nota son tan solo algunas pinceladas de esta experiencia maravillosa. Tengo mil cosas más para decir, detalles que seguramente iré ordenando y compartiendo en la medida que este pulso salvaje me lo permita. Mientras tanto brindo por el vino, sus emociones, y por todas las personas que emocionan y se emocionan con el vino!

En tu nombre, Cafayate. Ya estoy de regreso a la Ciudad de la Furia y es imposible no te extrañarte. Cuando te busco no hay sitio en donde no estés… ¡Nos vemos el año próximo en #CoProVi2019! ¡Salud!

Enófilo aficionado que escribe sobre vinos. Bueno, en realidad me los tomo y después escribo. Beber para disfrutar, disfrutar para aprender, aprender para comunicar.
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