Una historia posible

En 2014, un joven ingeniero agrónomo pasaba sus días asesorando a cerealeros en Marcos Juarez, siguiendo el valor de la bolsa de Chicago y sufriendo con los vaivenes del precio de los granos. Su vida eran los números, las planillas de Excel, proyecciones, costos, rentas. Hoy recorre los viñedos de Tolombón con la mirada en los cerros y la felicidad hecha vino.

Máximo Lichtschein es un tipo simple, de esos que tienen la mirada limpia y la sonrisa como carta de presentación. A pesar de sus jóvenes 35 años, habla con la seguridad propia de quienes encontraron el sentido a su vida. Su tono de voz tranquilo y pausado invita al diálogo profundo. En silencio, supo perseguir un sueño hasta cumplirlo. Un sueño que con el tiempo va tomando vuelo y no para de crecer. Un sueño de tordos.

Nació en 1983 en el porteño barrio de Belgrano. Está casado con Carolina y tienen una pequeña hija de un año llamada Paz. Desde chico sabía que su vocación era el campo, inspirado por los viajes con su abuelo al tambo familiar de Magdalena. Estudió en la Facultad de Agronomía de la UBA y en 2005 se recibió de ingeniero agrónomo. Con el título bajo el brazo se fue a vivir a Salta para trabajar en el campo familiar. El encuentro con el vino era inevitable. Al poco tiempo estaba recorriendo degustaciones y catas y haciendo cuanto curso de vinos se le cruzara en el camino.

Maxi, Carolina y Paz

Inicio del vuelo

Tiempo después toma contacto con Diego Goico y nace una amistad. Diego ya producía uva desde el 2008 en su finca de Tolombón y al verlo a Maxi tan entusiasmado le ofrece que use toda la uva que necesite para hacer su propio vino. Inicialmente Maxi no lo toma en serio hasta que una tarde, con varios vinos en la mesa de La Cordobesa, comienzan a plasmar en una servilleta un proyecto juntos. Corría el año 2015 y Tordos estaba naciendo.

Tenían buena uva, tenían muchas ganas pero no tenían enólogo. Maxi admiraba el trabajo de Paco Puga. Le encantaban sus vinos y soñaba con tener, algún día, un vino propio que fuera como los de Paco. Quiso el destino que en un asado en el que Maxi ofició de afinador de guitarras pudo charlar con Paco, decirle que tenía uva en Tolombón y que quería que él le hiciera un vino. «Bueno, algo vamos a hacer» le respondió Paco tal vez por compromiso y sin saber en qué se estaba metiendo. Envalentonado por aquella primera charla, al día siguiente Maxi le escribe por Twitter :

La franqueza de Paco no lo desalentó y sin más demoras se fue con Diego a Cafayate. Finalmente, logran reunirse con Paco y deciden hacer un vino juntos.

Ya en la vendimia el proyecto empieza a tomar forma y con un poco de uva de la finca de Diego y otro poco de uva comprada nació el primer Tordos Malbec 2016.

El tordo es un ave que no tiene nido propio, sino que pone sus huevos en nidos ajenos para que se los empollen. Y como no teníamos más que uva y ganas, pedíamos todo prestado: gamelas, camiones, bodega, etc. Fue así que en Cafayate empezamos a hacernos conocidos como los tordos y el nombre quedó firme en la etiqueta.

Los vinos

De esa primera cosecha 2016 nació la línea de entrada de Tordos compuesta por un Malbec, un Cabernet Sauvignon y un Blend. Todos vinificados en tanque de acero y de ahí a la botella, salvo el blend que tiene un toque de barrica.

Ese primer año también nacieron las microvinificaciones fermentadas en barrica que pasarían a ser la línea de alta gama. Un Malbec, un Petit Verdot, un Tannat y un Cabernet Franc. En 2017 decidieron que este último sería el único que continuaría en producción.

En 2017 se animaron con los blancos. No querían hacer un Torrontés porque ya había muchos y buenos en el valle, así que salieron con un blend de Viognier y Sauvignon Blanc vinificados por separado en pileta de hormigón y tanque respectivamente, y un blanc de blancs.

Para el Blanc de Blancs utilizan uvas de una parra vieja de Chenin y Riesling de Tolombón que se fermenta en barricas de 500 litros y después lo cortan con algún otro vino de tanque como para darle frescura. En 2017 ese componente fue Chardonnay y para el 2018 utilizaron Viognier y Sauvignon Blanc.

El portfolio se completa con dos espumantes brut nature método charmat. Uno de Tocai y Malbec (destacado en la nota «Palanganeros») y el otro de Chardonnay y Chenin. Ambos son cero dosage con siete gramos de azúcar residual.

Una idea, un equipo

La finca de Tolombón tiene 10 hectáreas: cinco de Malbec, tres de Cabernet Sauvignon, una de Tannat y una de Cabernet Franc. Como buenos Tordos que son, también compran uva de otros lugares. El Cabernet Franc de las microvinificaciones es de Estancia Cafayate, el Viognier de Tolombón, el Sauvignon Blanc de Cafayate, etc.

La propuesta de Tordos es elaborar vinos jóvenes y fáciles de beber pero sin resignar complejidad, que tengan buena boca, que reflejen el valle y cuidando la relación precio calidad.

Cada uno tiene su rol: Diego en la viña, Paco elabora los vinos y a Maxi le tocó salir a venderlos por todo el país. Eso lo llevó a estudiar y a mediados de 2018 obtuvo la certificación WSET 3.

Laburar con Paco es una caja de sorpresas. Es muy riguroso con la calidad en el proceso de elaboración y siempre tiene algo nuevo para mostrar. Está en constante búsqueda, le gusta jugar con los cortes, buscando los límites. Es como un niño que experimenta todo el tiempo.

Los Tordos: Diego, Paco y Maxi

Mucha gente nos ha dado una mano gigante, como por ejemplo Rafa Domingo con su apoyo incondicional y Claudio Maza, que fue el que me empujó a estudiar y que gracias a una charla con él tomé coraje para dejar mi trabajo anterior para abocarme de lleno a Tordos.

En el futuro cercano Tordos buscará consolidarse en el mercado, mejorar aún más la calidad sin incrementar los costos, trabajar mucho más desde la viña y no forzar al mercado con nuevos productos, sino por el contrario ver qué es lo que éste demanda y si Tordos puede o no contribuir para satisfacer esa demanda.

Tordos me cambió la vida. Cambié de trabajo, hago lo que me gusta, hice muchos amigos y estoy seguro que me seguirá dando muchas satisfacciones. Hoy elaboramos en varios lados pero ya estamos proyectando nuestro propia bodega. Somos Tordos pero soñamos con nuestro propio nido.

Lejos quedaron aquellos primeros vinos compartidos con su abuela, hoy fan número uno de Tordos. Maxi sigue soñando, su historia recién comienza. Una historia de sueños posibles. Una historia posible.

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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2 pensamientos en “Una historia posible

  1. Me paro y aplaudo la nota y a Maxi, un tipaso coprotagonista de grandes vinos. Salu desde @Dosdecopasvm a los amigos

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