#TobaraWines: Mayuco Malbec 2017

A poco más de 200 kilómetros de la ciudad de Salta se encuentra Molinos, un pequeño y antiguo pueblito colonial habitado por unas 1.000 almas y que un par de siglos atrás supo ser una de las poblaciones más pujantes del noroeste argentino.

Molinos tiene una hermosa iglesia que data del siglo XVIII y que guarda los restos de quien fuera el último gobernador realista de Salta, Don Nicolás Severo de Isasmendi y Echalar, fundador de la bodega más antigua que está en funcionamiento hoy en día en nuestro país: Colomé. Parte de esta historia se encuentra representada en el Mayuco.

Hace más de diez años nació la idea de mostrar distintos lugares de la zona alta del valle que son impresionantes. Y como estoy acostumbrado a vivir sobre la camioneta, recorro todos los rincones desde Angastaco a Cachi en busca de lugares todavía desconocidos que me atrapen.

Así fueron surgiendo los viñedos de Pucará, Seclantas Adentro, Molinos y Luracatao. De allí comparto la uva con los dueños y otros productores que compran pero todos los viñedos fueron diseñados y pensados por nosotros.

De cada terruño estamos haciendo un vino que creemos es único (los Valle Arriba) y con un corte de viñedos hacemos el Mayuco. Un vino pensado para que sea más amigo del bolsillo conservando la calidad y todo el sol y paisaje del valle alto Calchaquí.

Yeyé Dávalos y su proyecto Valle Arriba

Así me cuenta Raúl “Yeyé” Dávalos, hijo de Don Raúl Dávalos y responsable junto a su hermano Álvaro de Tacuil, la bodega familiar que fundara su padre Don Raúl luego de vederle Colomé al Grupo Hess.

Mayuco

Mayuco es un malbec que forma parte de Bodega Valle Arriba, el proyecto personal de Yeyé. El origen del nombre viene de un vocablo quechua que significa “el río de abajo”. El Mayuco es el nombre de un río que es afluente del río Tacuil.

En este vino, Yeyé logra expresar de una manera muy genuina lo que son esos paisajes, el cielo azul, el sol radiante y las noches frescas de los Valles Calchaquíes. “Los viñedos de la zona alta del valle son generosos en color, potencia aromática, taninos, etc. A grandes rasgos podemos decir que la fruta del Mayuco proviene principalmente de Seclantas y Molinos, el color y la estructura de Angastaco y la frescura de Luracatao”, explica Yeyé.

Es así que en nariz sobresalen notas frutales, a tomate y pimienta negra. Mientras que en boca encontramos un vino jugoso, generoso, de buen cuerpo pero a la vez amable y fluido.

El vino se elabora en una bodega de Cafayate bien al estilo Dávalos: con levadura indígena y sin agregar nada más que sulfitos. Fue elaborado en pileta de hormigón con una maceración corta buscando algo más bebible. Prácticamente no tiene guarda porque se embotella dentro del año.

Para la etiqueta, Yeyé eligió la imagen de un cuadro de su primo hermano Roberto Dávalos. Representa a un obrero de la viña porque, tal como lo expresa Yeyé, “son los verdaderos artífices del vino, ya que pasan todo el año al sol cuidando las plantas como si fueran parte de su familia”.

La historia de aquel gobernador español que tuvo la visión de fundar una bodega en las alturas del Valle Calchaquí se encuentra embotellada en este Mayuco. Dos siglos después, uno de sus descendientes recorre incansablemente aquellos caminos polvorientos persiguiendo los mismos sueños de grandeza que se encuentran escondidos en los más bellos paisajes de su Salta La Linda. ¡SALÚ!

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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