Carmen y Los Cuises

La visita a la bodega (ver nota anterior) había despertado nuestro apetito. Fue entonces que Paco Puga tiró la frase mágica que nos hizo salivar cual iguana en el desierto: vamos a comer unas empanadas en Los Cuises. Y así como Alto Los Cuises no es cualquier finca, las empanadas no serían cualquier empanada…

Actualmente, El Porvenir de Cafayate cuenta con cuatro fincas propias:

Mapa de las fincas de El Porvenir de Cafayate.
(Gentileza El Porvenir de Cafayate)

Finca El Retiro

Ubicada a 1650 msnm en el centro de Cafayate, es la de los viñedos más antiguos, plantados en 1945 y conducidos por parral con suelos arenosos muy profundos. En las casi 19 hectáreas podemos encontrar mayormente torrontés y malbec y un poco de tannat, cabernet sauvignon y otras tintas.

Finca Río Seco

Está al sur de la ciudad al costado de la Ruta 40. Bordeada por el río que le da su nombre, es una finca de casi 60 hectáreas y suelos pedregosos en la zona alta y arenosos en la zona baja. Fue plantada en el año 2000 y está a 1700 msnm. De allí se obtiene malbec, petit verdot, cabernet sauvignon, tannat y syrah.

Finca Alto Río Seco

Está enfrente de la anterior sobre el piedemonte de las Sierras de Quilmes a 1750 msnm. Son 8,5 hectáreas de malbec plantado en el año 2011. Predominan los suelos pedregosos con alto contenido de calcáreo y la gran cantidad de accidentes tipográficos favorece la formación de micro terroirs que redundan en una mayor diversidad en la expresión del malbec.

Finca Alto Los Cuises

Por último, la niña mimada de la familia y protagonista principal (o mejor dicho co-protagonista) de esta nota.

Alto Los Cuises es una finca única y extrema emplazada a a 1850 msnm en una quebrada de la Sierra del Cajón. Son apenas dos hectáreas mayormente de malbec y chardonnay y un pequeño cuadro con petit verdot que se plantaron en el año 2009 en terrazas siguiendo la geografía del terreno, inspirados en el cultivo incaico, de manera tal que se pueda aprovechar la pronunciada pendiente para poder conducir el agua a cada una de las vides. El riego es superficial con agua de manantial.

Mapa de Finca Alto Las Cuises.
(Gentileza El Porvenir de Cafayate)

El acceso es casi exclusivo para vehículos de tracción 4×4. El camino que nace en la Ruta 40 es más bien una huella llena de piedras de gran tamaño que hay que sortear, lo que dificulta enormemente la circulación.

La imponente vista desde Alto Los Cuises.

Mientras subíamos, lo primero que pensé fue en cómo hacen para bajar la uva. Como si me leyera la mente, Daniel Guillén (agrónomo de El Porvenir de Cafayate a quien ya les presenté en la nota anterior) nos contó que, al ser pequeños volúmenes de producción, utilizan un tractor con un carro cargado de pequeños canastos plásticos apilables (similares a los del delivery del supermercado) que permiten el traslado sin dañar la uva. ¡Menos mal que lo tienen que hacer sólo una vez al año!

Finalmente, llegamos al viñedo y nos recibió una vista espectacular. A nuestros pies, los viñedos descendiendo por la empinada cuesta. Allá abajo, el Valle Calchaquí con el Río Santa María atravesándolo como una herida en la tierra seca y el verdor de los sembradíos en ambas riberas. Más acá, los viñedos Río Seco y Alto Río Seco otoñando. Más allá, la tierra colorada del piedemonte de las cumbres calchaquíes.

Sentarse en una roca a contemplar ese paisaje en silencio y respirar hondo es algo que recomiendo a todo el que tenga la dicha de poder hacerlo.

Las ruinas de una pequeña casa de piedras y una mesa con un par de bancos de madera a la sombra de un gran sauce eran los únicos rastros de la mano del hombre.

Sobre la mesa, lo indispensable para completar ese marco natural: una frappera con vinos a temperatura y una canasta con lo que nuestros ruidosos estómagos estaban esperando: las empanadas de Carmen.

Las empanadas de Carmen

A todo esto… ¿Quién es Carmen? Fácil: es la «culpable» de las empanadas más ricas de todo Cafayate, el NOA, el país, el mundo, la galaxia y el Imperio Intergaláctico. Carmen es una señora amable, de andar tranquilo y sonrisa permanente que trabaja en la Estancia El Retiro. Tiene a su cargo el equipo de cocina y gracias a su arte las empanadas de carne dejaron de ser un mero entremés para convertirse en «LA» excusa para visitar Cafayate. Si, lo reconozco. La principal razón por la que me subí a este viaje de amigos fue para volver a comer esas empanadas.

¿Querés que te las describa? no hace falta. Mirá estas fotos:

Listo, ya podés dejar de babear la pantalla, sigamos con la nota.

Para acompañar esas empanadas tomamos los dos vinos que surgen de estos viñedos y un par de amigos más:

Rosa Rosa 2018

Este corte de 85% malbec y 15% de cabernet franc y merlot inspirado en aquellos rosados de la Provence entra primero por los ojos, con su botella disruptiva, su diseño de etiqueta serigrafiado y ese color «piel de cebolla» tan de moda en los rosados de las últimas cosechas. El vino es fresco, delicado, de alta chupabilidad, buena acidez y elegancia. Si bien no es precisamente un vino surgido de Alto Las Cuises, fue una excelente opción para abrir boca.

Laborum de Parcela Finca Los Cuises Chardonnay 2017

Confieso que hacía mucho tiempo que lo esperaba, más precisamente desde que visité Alto Los Cuises en noviembre de 2016. En ese entonces, Paco nos contó que quería hacer algo distinto con ese chardonnay. Es fresco y bebible sin resignar complejidad. En nariz es delicado y en boca fluye con una acidez hermosa y un juego de sabores entre cítricos y de peras. Gran compañero de mollejas, mal que le pese al mismísimo Paco.

Laborum de Parcela Finca El Retiro Block 10 Torrontés 2017

Torrontés moderno, fresco, cítrico, con notas herbales. En boca tiene una textura mineral que lo distingue. El final de boca es totalmente alejado de ese amargor tradicional de la cepa.

Laborum de Parcela Finca Los Cuises Malbec 2017

Otro gran vino surgido de estos viñedos. Un malbec con carácter y taninos firmes que le aportan una delicada textura. De andar fluido con notas herbáceas, su sabor es único y la explicación seguramente está en las características singulares de ese micro terroir. Se casó para toda la vida con las empanadas, sépanlo.

Laborum de Parcela Finca Los Cuises 2018

Y ya que estábamos ahí, ¿por qué no probar la cosecha 2018 que está por salir al mercado? Nuevamente, esa sensación de estar tomando un vino único tal como te conté en el párrafo anterior. Tiene más marcadas las notas de cuero, tal vez por su reciente paso por madera. Gran añada que seguramente ganará mucho en botella.

El inminente llamado a embarcar nos devolvió a la realidad: teníamos que tomar un vuelo en Salta para volver a nuestros hogares y todavía nos faltaban unas horas de viaje hasta el aeropuerto. Nos despedimos hasta pronto, sabiendo que siempre se vuelve a un lugar como este.

Francisco Rivero Segura, Matias Sztabsyn, Raúl Demaría, Paco Puga, Lucía Romero, Daniel Guillén y yo.

Miré por última vez ese paisaje antes de subir a la camioneta, como buscando atesorar en mis retinas tanta naturaleza. Las empanadas de Carmen, vinos con identidad y uno de los viñedos más hermosos de nuestro querido país. Ciertamente, el cierre del viaje no podía ser más perfecto. SALÚ.

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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