Y vamos las bandas: Corchenses

En el centro de la Provincia de Buenos Aires, más precisamente en Olavarría, está el agite. Allí se instaló hace unos años Luciano, el Pelado, o como se lo conoce en las redes, El Corcho. ¿Y por qué le decimos el Corcho? simple: porque Luciano es el fundador y propietario de la vinoteca (y ahora wine bar) con mayor trascendencia de la ciudad de Olavarría: El Club del Corcho. Y hasta me animaría a decir, del interior de la provincia.

¿Qué es el Club del Corcho?

El Club del Corcho nace de la pasión de Luciano y su necesidad de hablar de vinos con sus amigos. Fue así que por el año 2011 convocó a un grupo muy reducido de parroquianos al living de su casa para una primera degustación.

Éramos todos tomadores de vinos sin conocimiento. Arrancamos llenos de prejuicios pero el vino y la buena onda logró derribarlos. Esa misma noche, luego de beber el “Agua de Roca”, la cosa empezó a cambiar. Ahí empezamos a darnos cuenta que había otras cosas que probar.

Emilio tevez – Corchense

Así lo cuenta Emilio Tevez (@TevezEmilio), corchense de la primera hora. Las noches fueron pasando y ese grupo fundador de seis amigos creció al punto tal que hoy son más de 110 en el grupo de WhatsApp. De la misma forma crecieron las degustaciones. Arrancaron con una por mes, rápidamente pasaron a ediciones quincenales y hoy tienen como mínimo una por semana con presencia de enólogos que los visitan o les envían audios que los corchenses escuchan con mucha atención.

«Somos un grupo muy heterogéneo, que el vino y las ganas del pelado solo pueden logran unir. Somos todos Corchenses«, afirma orgulloso Emilio.

Tanto fue el crecimiento que en 2017 Luciano organizó algo que iba a cambiarle la cara no sólo al Club del Corcho, sino al vino en la ciudad: #OlavarriaBrinda, la única feria de vinos de Olavarría que ya va por su tercera exitosa edición. «Y en diciembre cerramos el año con una mini feria exclusiva para nosotros», agrega Emilio.

Otro hito importante para los Corchenses fue el primer viaje a Mendoza que realizaron en 2018. Para este año tienen planeado ir en banda al CoProvi, la celebración del vino que se realiza en Cafayate a principios de Noviembre.

Las juntadas

Las juntadas se dividen en dos partes: una primera parte más formal que es la de la degustación, con algún enólogo aunque sea a la distancia y gracias a la tecnología, y una segunda parte más informal.

Para la degustación se dispone más o menos una botella por participante. Ahí el Corcho se pone serio, exige puntualidad y en el ambiente reina el respeto por quien está presentando los vinos. Todos participan, hacen preguntas y se interesan por saber de dónde viene, cómo se lo elabora, etc. Una vez que terminó la misma, empieza el lado B de la juntada: aparecen los bonus track, se come algo que Luciano dispuso para sus corchenses y empiezan las bromas internas, las chicanas (no puede faltar el reclamo porque hubo poco vino) y la noche se alarga hasta que se acaba el vino o gana el sueño (lo que ocurra primero).

En cuanto a la organización, la cosa es bien verticalista y clara: el Corcho propone y los corchenses se alinean. «El Pelado elige los vinos, nos avisa por el grupo fecha, hora y costo de la degus o evento y los primeros que levantamos la mano somos los que participamos del mismo. En algunas degus en particular se viven momentos de tensión. Imaginate que somos más de 110 y solo pone 18 lugares para, por ejemplo, una degus en la que vamos a hablar por Skype con Roberto De La Mota. ¡En esos casos somos como pirañas con hambre y sed!»

Los corchenses eligen juntarse alrededor del vino en primer lugar porque les gusta tomar, segundo porque les gusta tomar y luego «porque descubrimos un mundo detrás de cada botella en la que disfrutamos del placer en su contenidos. Estamos convencidos que el vino une, pero para que esa unión perdure el vínculo es casi tan importante como el vino y hemos logrado formar casi una familia. Una que entiende que el mejor vino es el que se comparte, define Emilio.

Vinos corchenses

Si bien cada quien tiene sus vinos preferidos, están acostumbrados a probar de todo, entendiendo que la búsqueda de lo que a cada uno más le gusta viene por ese lado. Por ejemplo, hay corchenses que entraron al grupo diciendo que no tomaban vino blanco y hoy los disfrutan mucho.

Hay algunos que representan y marcan los caminos que abre el Club del Corcho. Para conocer el grusto de los corchenses recurrimos a Luis Scipioni (@luisscipioni), otro histórico del Club:

Empezando por los más desafiantes, el Montesco Agua de Roca aglutina la parte más innovadora y rupturista de los corchenses. Este sauvignon blanc de Matías Michelini expresa carácter salvaje, filoso, que interpela y que no pasa desapercibido. Para aquellos corchenses que prefieren descubrir diferentes formas de elaboración, salirse del lugar del confort y explorar la diversidad enológica, este vino y las etiquetas Michelini suelen ser una gran opción.

Con otra expectativa, como la versión más “Corea del Centro” que buscan los corchenses, se pueden pensar en los Gauchezco del Japo Vegetti. Suelen ser vinos que entusiasman a todas y todos, que se imponen en las degustaciones a ciegas y que agradan por la integración de la madera, la fruta y su fluidez. El Japo con esta etiqueta y Lui es una fija en el Club y un lugar de referencia entre los descorches.

Por otra parte, quizá la opción más clásica que se impone entre los corchenses sean los Altocedro de Karim Mussi. Estos vinos con formas más maduras, de gran elegancia, frutados, con volumen y persistencia, atraen a quienes buscan vinos con más cuerpo y madera pero se deleitan por su expresividad y complejidad.

Por último, hay yapas que vale la pena mencionar entre las opciones de los corchenses, El Relator y los espumantes de Pepe Reginato, Los Mendel y Revancha de Roberto de la Mota, y los Tordos de Paco Puga son vinos que agotan los cupos para sus degustaciones y se consumen con muchas expectativas en el Club del Corcho.

Posiblemente en este recorrido son muchas las etiquetas, proyectos y enólogos que privilegian los corchenses y están quedando sin mencionar, pero es interesante comprobar la diversidad, certidumbres e incertidumbres que provocan las variedades enológicas que pone en juego el Club del Corcho.

Luis Scipioni – Corchense

¿Qué le aconsejarían a quien está acercándose al vino?

Que rompan con los prejuicios. Toda esa mierda que anda dando vueltas nos inhibe y nos aleja de la mejor bebida que se produce en Argentina. Todas esas ideas estereotipadas nos impiden disfrutar de la variedad de vinos que hay de norte a sur con sus particularidades. Disfrutar del vino no es una cuestión de guita, ni de colores, ni de tapas. Mi pareja no tomaba vino, decía que no le gustaba, probando y abriéndose hoy encontró en el Torrontés su vino, pero también disfrutamos de un cabernet  franc o un syrah. También organicé algunas degus con mis amigos por fuera del club. Creemos en la evangelización del vino. En el reunirse con gente que uno quiere a compartir un buen momento.

Emilio Tevez – Corchense

El mundo del vino tiene muchísimas expresiones y colores, solo tenés que tomar la decisión de salir a probar. Si tenés alguna duda, pasá por el Club del Corcho y preguntá por el Pelado o buscalo en Twitter e Instagram como @Club_DelCorcho. No te va a defraudar.

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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