Experiencia Federal

Hoy te busqué
En la rima que duerme
Con todas las palabras.

Suena esta canción en mis auriculares mientras camino las ocho cuadras que me separan del Desafío Federal. Las calles empedradas de San Telmo me ven apurar el paso. Estoy ansioso. Quiero llegar, reencontrarme con tanta gente querida, saludarlos y volver a sentir en la piel la adrenalina de esa fiesta que nos une.

 Arriba el sol
Abajo el reflejo
Ve cómo estalla mi alma

El Desafío Federal es más que una cata a ciegas. Es una excusa para compartir mi pasión. Esa pasión que me hermana con otros, que estalla mi alma y me transporta a un mejor lugar. La pasión por esa bebida tan mágica, tan nuestra. Tan vino.

Cruza el amor
Yo cruzaré los dedos
Y gracias por venir

Llegar es estrechar manos y abrazos, verte reflejado en la mirada del otro que siente lo mismo que vos. Llegar es encontrarte con Mile y Sele que te dicen «Gracias por venir».

Así se vive

El Desafío Federal es un adorable puente que acerca el vino a los que lo vivimos como una pasión. Un puente que une, construido con amor por alguien que entendió que no se trata tan sólo de una bebida. Que es mucho más que eso: es unión y amistad. El Desafío Federal es ese puente que acorta las distancias, baja al vino de ese pedestal que el snobismo pretende ponerlo y lo vuelve más terrenal, más cercano.

Para Virginia (@simonetta_priu) y Luciano (@luchocov), una pareja cuevera apasionada por el vino, este fue su primer Desafío Federal: «Fue una experiencia hermosa que disfrutamos muchísimo. Nos gusta mucho el vino, solemos ir a catas, pero nunca habíamos estado en algo de esta envergadura

Un habitué de todos los años es Joe Fernandez, astrólogo, actor y cantautor pero por sobre todas las cosas, amante del vino. Para él, «El Desafío Federal es algo muy beneficioso para todos los que creemos que vivimos el vino como algo lúdico y divertido. En el Desafío Federal no se pierde ni la diversión ni el profesionalismo. El equilibrio es perfecto».

Ese equilibrio del que habla Joe se respira en todo momento y no es fortuito. Detrás de todo esto hay un equipo liderado por Francisco Rivero Segura que desde los días previos hasta el saludo del final trabaja para que la experiencia sea así.

Desafío Federal

«Algo para resaltar es la organización que cuida todos los detalles como que los vinos estén a la temperatura ideal y servidos por profesionales, promover el transporte público desde el ‘si bebe, no conduzca‘ y acordar tarifas promocionales con el hotel para que puedas quedarte a dormir. En esa organización hay mucho amor puesto por una gran familia. Es como esos restaurantes atendidos por sus dueños y comida de excelencia. El Desafío Federal es una degustación atendida por sus dueños, afirma Joe.

Y es cierto, Francisco no está solo. Junto a él trabajan sus hijos Mile y Franco, su (futuro) yerno Kiki y su amiga Selene. Ellos hacen todo: desde la recepción, la proyección en pantalla, el cómputo de los votos, la entrega de los premios, etc.

Desafío Federal

Matías Etchart, propietario y winemaker de la bodega Arca Yaco, también se refirió a la organización: «Es una parte muy destacable. Llevarla adelante de manera tan profesional, todo estuvo muy bien pensado, muy cuidados los detalles, desde los rangos por precios, el servicio, todo».

La experiencia a ciegas

Para Matías, éste también fue su primer Desafío Federal y lo vivió con mucha intensidad. Una de las cosas que más disfrutó fue la posibilidad de catar tantos vinos a ciegas: «Me pareció espectacular la idea de Francisco. Las catas a ciegas me encantan, me parecen una experiencia de aprendizaje que valoro muchísimo. Me gusta probar vinos de todos lados y si es a ciegas, mejor. Creo que es un muy buen ejercicio para ver dónde está parado el vino argentino. La altísima calidad de los vinos argentinos me llena de orgullo como productor y como consumidor, y eso es lo que pudimos comprobar en el Desafío Federal«.

En esto también coincide Enrique Sack, propietario de Finca Beth y de sus vinos 2Km y Rompecabezas y fiel asistente al Desafío Federal: «Tener la posibilidad de probar vinos desnudos, a ciegas sin la influencia de la marca y de la etiqueta es algo único y hasta sorprenderte calificando los vinos que ‘te encantan’ por debajo de los que ‘no te gustan'».

Ahora bien, esto de disfrutar la cata a ciegas es entendible en Matías y Enrique porque son profesionales y están habituados a hacerlo, pero… ¿cómo lo vivieron Virginia y Luciano?. «Eran tantas muestras para degustar que al principio nos asustó. Pensamos que nos podíamos perder muy rápido, aburrirnos o dejar de ver las diferencias, pero fue todo lo contrario», afirman ambos.

Ellos coinciden con Enrique en esto de que la experiencia de catar a ciegas les hizo replantearse sus gustos: «Fue lindo darnos cuenta, una vez que las etiquetas se destaparon, que muchas de nuestras preferencias en el Desafío Federal (estilos, bodegas, zonas, enólogos, etc) habían coincidido con las que reconocemos como propias en el día a día. Pero mucho más interesante fue sorprendernos puntuando muy alto vinos por los que generalmente no mostramos demasiado aprecio, lo que implicó una lección de honestidad para con uno mismo y para con el trabajo de los demás.«

En estos días leí algunos comentarios escépticos respecto de estas catas a ciegas con tantos vinos por probar. En mi caso, veo estos eventos como la mejor forma de aprender de vinos, catándolos a ciegas entre consumidores sin el marketing y el precio como condicionantes. Y que con disciplina, se puede disfrutar de la experiencia de catar tantas muestras.

El mejor ejemplo de esto es la forma en que lo transitaron Virginia y Luciano: «Al tener tantos vinos por delante, nos propusimos hacerlo a conciencia. Lejos de resultar algo trabajoso fue todo placer. De repente nos vimos enfrascadísimos degustando un vino tras otro, limpiándonos la boca con mucha agua para no perdernos los detalles de cada copa, sin prisa pero sin pausa, deteniéndonos sólo para comentar nuestras impresiones con los compañeros de mesa y llenando planillas en las que intentábamos transcribir lo que nos iba pasando. Haciéndole caso a la más que que acertada sugerencia de Francisco, solo nos permitimos tragar las 16 muestras de la última tanda. Así pudimos llegar hasta el final sin extraviarnos en el camino y pudiendo captar las enormes diferencias que sentíamos en cada muestra».

Un evento social

Como dije antes, el Desafío Federal es, antes que nada, un evento social. Un puente que une y acerca el vino a los consumidores. Así lo entiende Enrique: «El Desafío Federal es una fiesta en todo sentido. Un evento que espero año tras año. Llegar y encontrarte con amigos, con gente conocida y también con aquellos que ves una vez por año. Encontrarte también con enólogos, los diálogos de mesa a mesa, los festejos cuando descubrís un vino también son parte de la fiesta.»

«Que haya comida en el medio de la cata permite interactuar y conocer gente con la que compartís la mesa. Este año estuvo muy bueno que hubiera un enólogo en cada mesa. Todo eso hace que haya diversión, profesionalismo y que nunca se pierda el lado del disfrute.», agrega Joe.

El crecimiento sostenido año tras año del Desafío Federal lo ha convertido en un evento deseado por los enólogos, agrónomos y dueños de bodegas. Para estos profesionales del vino fue muy enriquecedor escuchar las opiniones que se generaban en cada mesa. El hecho de catar sus vinos a ciegas les permitió acceder a comentarios genuinos y sinceros.

Así lo entiende Enrique: «Este año en particular estaba ansioso y feliz porque el Rompecabezas competía con grandes vinos. Cuando llegó la tanda y se descubrieron las botellas, me llenó de orgullo y satisfacción ver que en mi mesa fue muy votado y también que otros se me acercaban para decirme que lo habían votado».

Matías también lo vivió de una manera muy especial: «Desde lo personal, ver que mi vino está a la altura de los grandes vinos del país y poder conocer otras bodegas que la verdad muchas no conocía estuvo muy bueno. Y lo viví como un reconocimiento espectacular para todos los productores, al sacrificio y el esfuerzo que es elaborar un vino de calidad«.

En resumen…

El evento crece año tras año en cuanto a la convocatoria de los profesionales del rubro pero sin perder esa frescura y familiaridad que lo convierten en uno de los más grandes eventos del vino y que sea una cita obligada para quienes amamos el vino como si fuera uno más de nuestra familia.

Joe Fernandez

Fue una experiencia increíble, tan amena y tan linda que se vivió con mucho respeto entre todos los participantes, con alegría y camaradería. Muy positivo en todo sentido.

Matías Etchart.

Fue una experiencia de puro placer de principio a fin, y nuestra única preocupación es no perdernos todas las ediciones futuras que vendrán!

Virginia y Luciano.
Desafío Federal

Un evento social, una organización impecable, un ambiente familiar y todo el profesionalismo puesto a disposición del disfrute del vino.

Como cierre, me quedo con la anécdota que me contó Enrique Sack: «En el momento de la despedida, increíblemente Francisco me dice ‘tengo un par de ideas para el Desafío del año que viene. No había terminado el Desafío Federal 2019 y ya estaba maquinando el del 2020!!! Es incansable…

Cruza el amor
Cruza el amor
Por el puente

Usa el amor
Usa el amor
Como un puente

La anécdota de Enrique y los versos de Gustavo Cerati describen mejor que nada lo que significa el Desafío Federal para Francisco Rivero Segura. El amor puesto al servicio del vino. El vino como un puente. Eso es el Desafío Federal. SALÚ.

Un especial agradecimiento por la colaboración para Virginia, Luciano, Joe, Enrique y Matías. Las fotos son gentileza de @efefotos_ (Instagram). Para más información acerca del Desafío Federal 2019:

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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2 pensamientos en “Experiencia Federal

  1. Felicitaciones, Ale, por el artículo. Muy ameno y bien redactado. Me sentí transportado al lugar, tal como si lo hubiera vivido. Muy bien redactado y entretenido. Sana envidia por la pasión que veo al otro lado de la Cordillera. Espero, si voy a la Argentina, darme tiempo de conocerte a ti, a Francisco y a Musu. Luego podré morir tranquilo. Un abrazo

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