Y vamos las bandas: Soldados del Merlot

El romanticismo revolucionario marida muy bien con el vino. Las cruzadas quijotescas, la lucha por causas perdidas y la reivindicación de aquello que alguna vez nos hizo felices y que por diferentes razones fueron perdiendo terreno con otras que están de moda son una moneda corriente que impregna el mundo del vino con actos caballerescos.

Si existe una cepa que ha sido injustamente maltratada, esa ha sido el Merlot. Por diferentes razones, el Merlot fue perdiendo espacio en la mente del consumidor y, por ende, en las propuestas de los productores y en las góndolas. Afortunadamente, existen los Soldados del Merlot. Un grupo de ocho caballeros que, a copa y espada, buscan comunicar y contagiar su pasión por esta noble cepa homenajéandola en cada una de sus juntadas.

Hablamos con Gabriel Marinelli, miembro fundador y voz cantante del grupo, para meternos en la intimidad de la banda.

Soldados del Merlot
¿Cómo nació el grupo?

Formamos Soldados del Merlot hacia fines del año pasado a partir de una idea previa que venía dando vueltas y tenía que ver con reivindicar el Merlot y dedicarle un espacio más destacado entre tanto juntada vínica. En realidad, todos los miembros de esta banda formamos parte en paralelo de otros grupos de enófilos de más trayectoria y, de hecho, algunos hasta compartimos esos grupos. A fin de cuentas, el vino une y esa en una verdad irrefutable.

Pero en este caso, nos unió el cariño y el respeto por la cepa Merlot, y ese fue el hito fundacional. Había que armar un grupo así y lo hicimos. La idea de los Soldados del Merlot surgió tiempo atrás a partir de publicaciones en el Foro del Vino, un grupo de Facebook de amantes del vino. Primero fue como una expresión visceral, un grito primal, casi como de batalla. Más tarde tornó en un mantra que poco a poco fue repetido por muchos. De hecho el nombre del grupo mantiene la forma de hashtag (#SoldadosDelMerlot).

Finalmente fue alcanzando la forma de iniciativa real y concreta. Pero siempre con el único afán de reivindicar una cepa maravillosa que, al menos en Argentina, ha sido relegada durante largo tiempo y que hoy en día, gracias a distintas iniciativas y la labor de un grupo de buenos enólogos, pareciera querer retomar vigor y presencia en el mercado sobre la base de varios buenos exponentes.

Con esa ilusión reivindicatoria nos juntamos este batallón de locos apasionados para darle impulso a la cruzada.

¿Cuántos y quiénes son?

Somos 8 integrantes estables de Soldados del Merlot. Obviamente las puertas del grupo están abiertas siempre para aquellos que se quieran sumar a la causa. Podríamos nombrar a cada uno pero los soldados prefieren usar sus nombres de batalla. De hecho así nos llamamos entre nosotros. Manga de locos apasionados por el vino y fieles al Merlot.

Soldados del Merlot
¿El grupo tiene cuenta propia en redes sociales?

Por el momento no. Estamos muy enfocados en una agenda de catas que queremos realizar a lo largo de este año. Luego, no descartamos abrir el abanico a otras cepas, de hecho, entre nosotros hablamos de todo lo que respecta al vino, ¡pero en principio el Merlot manda y nosotros obedecemos! Seguramente a medida que avance el grupo crearemos los perfiles en redes sociales y demás. Pero por el momento no es prioritario.

¿Cómo están organizados, tienen roles asignados?

No. Creo que una de las cosas que identifica al grupo es la auto regulación. Somos una especie de burocracia profesional, sin liderazgo aparente, donde todos nosotros dirigimos pero a la vez hacemos el laburo… (perdón, pero tenía que hablar de comportamiento humano en la organización. ¡¡¡Es la deformación profesional!!!).

¿Cada cuánto se juntan?

La frecuencia por ahora es mensual. Lo cierto es que organizar una juntada no es tan sencillo, sobre todo si se trata de conseguir botellas puntuales que no descansan en ninguna de nuestras cavas. Esa frecuencia está muy bien para armar algo piola y asegurarse los detalles. Por lo general las juntadas de los Soldados del Merlot tienen lugar en las casas de alguno de nosotros. Es el ámbito preferido para el disfrute a pleno.

¿Cómo organizan las juntadas?

Tenemos un grupo de Whatsapp por el que nos comunicamos. Ahí tiramos ideas, discutimos y organizamos los encuentros. Obviamente utilizamos ese canal para hablar de todo, todos los días. Los grupos de vinos son los más calientes del Whatsapp.

¿Quién se encarga de los vinos? ¿Como los eligen?

Los elegimos entre todos. Por lo general hay una temática preestablecida y sobre esa base ajustamos la botella que lleva cada uno. Tenemos una agenda de temáticas que armamos para irnos organizando. En algunos casos, se trata de vinos que hoy por hoy no tenemos y eso supone una organización adicional. Buscarlos, comprarlos, estabilizarlos, etc. Sin prisa, pero sin pausa. ¡El tema es que todos somos muy manija!

¿Hacen compras comunitarias?

Sí, permanentemente. Cualquier dato que alguno de nosotros tenga se comparte por el grupo y se organiza la compra. Lo bueno es que de esa forma se accede a una oferta enorme que cada uno, en forma individual, tal vez no lograría nunca. Y obviamente no compramos solo merlot. Ahí vale todo. Creo que allí se ven las locuras más lindas del ser humano…

¿Cuántos vinos por cabeza toman por juntada?

El equipo tiene 1,5 botellas de hándicap. Podríamos ir más allá, todos los Soldados del Merlot somos bebedores con trayectoria, pero sabemos bien que pasado cierto límite peligra el disfrute y la capacidad de explorar un vino como se merece. Somos chinwenwenchas pero moderados.

¿Alguna costumbre, hábito o algo que hagan siempre y que los distingue?

El hecho de reivindicar una cepa es un hecho distintivo. Creo que no hay muchos grupos así, con un lema tan específico. La comida no es tema menor para el grupo. En las filas hay integrantes con alto dominio gastronómico y eso pone la vara alta. El vino primero, pero el morfi tiene que acompañar, siempre.

¿Por qué eligen juntarse alrededor del vino?

Si decimos que el vino es una pasión no decimos ninguna novedad. Pero esa es la razón. Nos encanta, definitivamente, la mayoría de nosotros nos conocimos en el mundo del vino y eso dice mucho. Forjar una amistad luego es sensacional, pero en el fondo lo que nos reúne es esta locura.

¿Tienen alguna zona o productor favorito?
Soldados del Merlot

Vamos investigando todo lo que hay y lo que hubo para buscarlo y probarlo. Está claro que los enólogos más afines a esta cepa están principalmente en nuestro radar.

Laureano Gómez y Mariano Di Paola, que son dos referentes históricos grosos, pero también Walter Bressia que lanzó no hace mucho el Merlot del Alma (tremendo) y Ale Vigil con el Angélica Zapata.

Asimismo, lo que hace Javier Loforte en Pulenta es sensacional, como también algunos de la nueva generación, Rogelio Rabino en Kaiken o Cristian Moor en Corazón del Sol (aunque él vinifica merlot solo para corte), que están haciendo cosas muy buenas realmente.

Por su parte, toda la banda del NOA la viene rompiendo: Rafa Domingo, Claudio Maza y Daniel Heffner, cada uno en su bodega. Esos mirlos nos encantan. Por suerte se sigue apostando a esta cepa y eso no entusiasma muchísimo.

Estamos convencidos que la cepa se va a reposicionar mejor entre los gustos de la gente. Hay mucho lindo para probar.

¿Qué vinos son representativos del grupo?

Entre nuestros vinos favoritos, hay uno que ya es un incunable: Pr1mus Merlot (especialmente la añada 2004) que es una belleza absoluta con una evolución hasta hoy que conmueve hasta quienes no beben vino. Con sus 15 años sobre el lomo no retrocede ni se rinde jamás. Tiene fruta, acidez y notas que van emergiendo capa a capa. Pero sobre todo hay un vino noble, entero y soberbio. Obra maestra del gran Laureano Gómez.

Entre los actuales, uno destacado es el último gran Merlot lanzado al mercado: Bressia del Alma 2012, de Walter Bressia. Mirlo clásico pero no recalcitrante. La nariz es un despelote de fruta negra madura, trufas, café, pimentón dulce, tabaco y vetas mentoladas. Boca sublime, aterciopelada. Fino y contundente. Armónico y de equilibrio perfecto en alcohol y acidez. Nació para ser erigido en el trono.

De las líneas de entrada, el Cuvelier Los Andes. Con buena potencia, punch de frutilla, cereza, ciruela, mora, arándanos. Hay vetas de tomates asados, un leve ahumado y notas de violetas en el rocío de la noche. En boca es jugoso, amplio, de buen caudal. Cuerpo de mediana intensidad, pero con taninos aterciopelados y un nivel de acidez perfecto. Escribe y describe notas de pimienta negra, extracto de tomate y piedra caliza. Un final levemente refrescado que no es larguísimo pero dura para siempre. Vino de gran rpc con la firma de Adrián Manchón.

¿Que le aconsejarían a alguien que esta acercándose al vino?

Animarse a descorchar y descorchar. Y probar y probar. Sin preconceptos. Es la única forma válida de conocer, aprender y apasionarte. Y si pueden juntarse, mucho mejor. Todo se potencia en grupo.

Salud para todos y aguante el mirlo!

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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