Y vamos las bandas: Las Chicas del Vino

Hace un tiempo arranqué con esta idea de darle visibilidad a esos grupos de amantes del vino que se reúnen con la excusa de compartirlo y disfrutarlo. El vino como hilo conductor, como aglutinante y como generador de amistades. El vino como puente entre las personas.

Desde que emprendí la búsqueda de esas bandas me encontré con grupos conformados exclusivamente por hombres o, en honrosas ocasiones, con una presencia minoritaria de mujeres. Prácticamente no hay bandas conformadas por mujeres.

Eso encendió una alarma que aún resuena en mi interior y que me llevó a plantearme varias preguntas. ¿Por qué el mundo del vino es predominantemente masculino? ¿Acaso existe un código implícito que excluye a la mujer de los espacios de disfrute del vino?

El mundo del vino no está exento del debate que se viene dando en nuestra sociedad: el lugar que ocupa la mujer y su representación en todos los ámbitos. Si prestamos atención, podemos apreciar que a una feria o una degustación generalmente concurren menos mujeres que hombres. Del mismo modo y si bien es algo que viene cambiando desde hace un tiempo, las enólogas y agrónomas que ocupan posiciones técnicas de relevancia en las bodegas son muchas menos que sus pares hombres.

Esto no es casual. Tal como ocurre en otros ámbitos, existe algún patrón que contribuye a que esto pase y que tenemos que cambiar si realmente queremos no solamente expandir la industria del vino, sino además hacerlo más equitativo.

En todo esto pensaba cuando aparecieron Las Chicas del Vino.

Conozcamos a Las Chicas del Vino

Nos conocimos en el grupo de Facebook Viviners de Argentina, somos de las primeras chicas del grupo. En ese grupo organizábamos catas e íbamos a degustaciones. De ahí surgió que un grupo más reducido armamos un grupo de Whatsapp “L@s friki Viviners» y empezamos a juntarnos en casa de alguno de los miembros. Poco tiempo después, las chicas formamos nuestro propio grupete de Whatsapp : Las Chicas del Vino.

Así nos cuenta Cintia Grattoni, una de las fundadoras de esta banda que homenajea al vino en cada uno de sus encuentros.

Las Chicas del Vino son cinco: Además de Cintia, están Marcela Bravo, Maria Jose Insausti, Griselda Ghiggeri y Gabriela Palacios.

Desde que crearon aquel grupo de Whatsapp se juntan al menos una vez por mes. «Definimos día y lugar y luego de miles de idas y vueltas terminamos definiendo por cansancio», completa Cintia y agrega: «¡Somos desorganizadas para organizar! Es que las obligaciones de cada una como cabezas de familia, sumado a nuestras profesiones y trabajos demandantes, hacen que todo sea lento de armar.«

Otra característica de Las Chicas del Vino es que tienen una buena cultura del buen beber: Si se juntan en un restaurante, el mínimo es una botella per cápita. Si es en casa de alguna de ellas, aparecen algunas botellas más «y nunca faltan las burbujas, obviamente», aclara Cintia.

A la hora de elegir qué vinos formarán parte de la juntada, entre todas los eligen ya sea por zona o cepa, siempre con un precio de base y sin techo. «Depende del humor del día y de lo que vayamos a comer. Pero a veces es lo que nos gusta a cada una.» Las que tienen posibilidad de viajar traen vinos que luego se comparten en el grupo.

La anécdota

Algo para destacar de Las Chicas del Vino es que para ellas, compartir esta pasión trasciende las fronteras de su grupo y por eso son abiertas a juntarse con otras bandas del vino. Y cuando esto ocurre, aportan su humor y buena onda, tal como lo podemos ver en esta anécdota que nos cuenta Cintia:

Hace dos meses organizamos una juntada mixta en casa de uno de los integrantes del G12 y la consigna era que cada uno llevara un vino para una cata a ciegas, por ende, con las etiquetas tapadas y sin cápsulas. Eran 16 vinos y entre ellos Marcela (con su habitual humor) infiltró un Toro. Resulta que nadie pero nadie se percató que entre los vinos estaba el Toro y obtuvo varios votos en los resultados y, lo más importante, es que nadie lo descartó!

Hablemos de vinos

A la hora de elegir, Las Chicas del Vino coinciden en que los vinos del NOA son sus favoritos. Cuando hablamos de cepas, ahí la opinión es más diversa pero siempre llegan a un acuerdo en la selección de sus vinos: «Nunca pueden faltan un buen Cabernet Sauvignon, algún Cabernet Franc, Pinot Noir y , por supuesto, buenos blends», menciona Cintia.

Si tuviéramos que elegir algunos vinos representativos del grupo, no pueden faltar los vinos de Tacuil. El Cabernet Sauvignon es un tremendo exponente de lo que puede dar esa cepa en el NOA con toda su potencia, su cuerpo y su tipicidad. También el RD Sauvignon Blanc, uno de los mejores del país, desde nuestra humilde opinión. Bien Vegetal, con notas de arvejas y espárragos y su hermosa acidez. Otra vez NOA, maravillándonos.

Dentro de los Pinot Noir elegimos el Barda, de Bodega Chacra. Mineral, potente y carnoso es un increíble exponente de la Patagonia y cepa favorita de una de las integrantes del grupete.

Y no podemos dejar de mencionar al Lágrima Canela, de Walter Bressia. Tremendo blend de blancas que con toda su potencia no deja de ser absolutamente elegante, como nosotras! Jajajaja!

¿Qué le aconsejarían a alguien que está acercándose al vino?

Que escuchen, que pregunten y que si les está picando el bichito de saber de vinos, hagan un cursito de iniciación o vayan a la Cueva y hablen con el Musu. Que se anoten en cuanta degustación puedan, que compren vino y que lean los blogs de vinos que siempre van a aprender algo nuevo.

Si tienen la posibilidad, que hablen con la gente que hace el vino, los que meten la mano y los pies. Que capitalicen todo lo que escuchan y aprendan.

También es importante que tomen con moderación, que aprendan a sentirlo y que sepan que detrás de una botella de vino, está el trabajo de muchísima gente. Que ningún vino por más barato que sea, es “malo”, que te puede gustar más o menos, pero hay mucho laburo detrás.

Pero fundamentalmente, que prueben, prueben, prueben y prueben porque de a poco les terminará gustando.

Despedida

Las Chicas del Vino se conocieron a a partir de nuestra noble bebida nacional y forjaron una amistad. Ellas son un aire fresco en el mundo de los consumidores del vino. Un mundo en el que el hombre pisa fuerte pero que, afortunadamente, las mujeres comienzan a ocupar sus espacios con personalidad, aportando una mirada diferente que tan bien le viene al vino.

Ojalá surjan cada vez más enólogas, agrónomas, técnicas, comerciales, productoras y demás mujeres trabajando en el mundo del vino. Y ojalá tengamos muchas más consumidoras como Las Chicas del Vino. El vino las necesita. SALÚ.

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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