Cafayate

Cafayate en bicicleta

Cafayate desborda de lugares mágicos. ¿Será porque no hay rincón de los Valles Calchaquíes que no sea un paisaje? Seguramente, pero esa pequeña ciudad de tan sólo 20.000 habitantes tiene algo más. Sus calles inundadas de sol, los cerros que la acunan y los viñedos a la vuelta de cada esquina la convierten en una de las ciudades más lindas de Argentina.

Y su gente. Esa gente que vive sonriendo, tal vez porque el sol les achina la mirada, o tal vez porque son felices con lo que tienen. Esa gente tiene un sentir tan propio que enamora.

La plaza siempre es una fiesta de turistas y de chicos yendo rumbo a la escuela y alrededor de la plaza, los puestos de artesanías bostezan en sintonía con la calma habitual de los feriantes. Ollas de barro, ponchos tejidos en telar y especias de todos los colores y aromas predominan en los locales improvisados.

Nadie que esté en su sano juicio duerme hasta tarde en Cafayate. Ni las pocas horas de sueño después de brindar hasta la madrugada en Doña Argentina impedirán que disfrutes de las primeras luces de la mañana. El resplandor asoma por entre los cerros dibujando innumerables formas, jugando con las sombras como en un teatro chino.

Cafayate

El aire puro invita a alquilar una bicicleta y pedalear por las calles tranquilas esquivando los mansos burros callejeros. Así que te propongo que hagas lo mismo y vayamos juntos a conocer las principales bodegas cafayateñas.

Un recorrido por las bodegas

Circuito básico

Si sos de los que hace años no se sube a una bicicleta o simplemente querés pasear un poco y nada más, este primer circuito recorre las bodegas que están cerca de la plaza principal.

A 2 kms de la plaza en la entrada norte de la ciudad está Bodega El Esteco. De hermosa arquitectura, es una de las joyas más preciadas del Grupo Peñaflor. La enología está a cargo de Alejandro Pepa y Claudio Maza. Allí se elaboran desde el todo terreno Don David hasta sus vinos íconos, el Altimvs y el Chañar Punco pasando por los Fincas Notables y los Old Vines. Además de la visita a la bodega, se puede disfrutar de un rico almuerzo en el restaurante del hotel Patios de Cafayate vecino a la bodega y parte del mismo complejo.

Volviendo 1,5 kms hacia el centro encontramos El Porvenir de Cafayate, una de las principales bodegas de la región. El exterior es tan austero que cuesta imaginarse que allí adentro se elaboran joyas como los revolucionarios Laborum de Parcela y el torrontés más rico de todo el Valle: el Laborum Single Vineyard Finca El Retiro. Ya en su interior, una cálida recepción decorada con muy buen gusto permite apreciar a través de un amplio ventanal la sala de barricas. Los horarios de visita y degustación están muy bien organizados. El amplio patio interno muestra varios huevos de cemento debajo de un gran árbol y la nave central repleta de tanques de diversos tamaños y fudres es el lugar de trabajo de su enólogo, Paco Puga.

A tan sólo 300 metros de El Porvenir vas a encontrar la centenaria Bodega Nanni, una de las más tradicionales de la ciudad. Un típico patio cafayateño es la antesala de un tranquilo restaurante con una carta bien armada que se puede combinar con degustaciones de sus vinos. Imperdibles el Tannat Reserva y las empanaditas de queso.

Distancia total recorrida: 5 kms.

Cafayate

Circuito intermedio

Si además de pasear querés quemar algunas calorías, te propongo este segundo circuito:

Nuevamente saliendo de la plaza y esta vez yendo hacia el sur, a cuatro cuadras nos encontramos con Domingo Hermanos, una de las dos bodegas que la familia Domingo tiene en Cafayate. Allí nació la historia familiar viticultora en los años ’60. Con sus 6 millones de litros de capacidad productiva distribuidos en tanques y piletas, Domingo Hermanos produce una de las mejores damajuanas de Malbec y Torrontés.

Saliendo de la ciudad siempre hacia el sur por la ruta 40 (tiene bicisenda), a poco más de 1 km está Finca Quara, de la familia Lavaque. Esta hermosa bodega rodeada de viñedos que terminan en el piedemonte es un destino obligado para cualquier amante del vino. La casona renacentista está muy bien conservada y las visitas guiadas brindan muy buena información no sólo de la bodega sino también de Cafayate.

El viaje continúa y 1,5 kms más al sur llegás a Bodegas Etchart. La mítica bodega que fuera propiedad de una de las familias más tradicionales del Valle Calchaquí hoy es parte del grupo Pernod Ricard. Con 11 millones de litros y más de 400 hectáreas plantadas es uno de los gigantes del NOA. Su nave insignia sigue siendo el Etchart Privado Torrontés, un emblema de Cafayate. Si tenés pensado visitar la bodega, conviene reservar.

Distancia total recorrida: 7 kms.

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Circuito avanzado

Si tenés ganas de pedalear de verdad, en caminos de ripio y en subida, este circuito es para vos.

¿Te acordás del camino que hiciste para llegar a El Esteco? Bueno, pasando unos cuatrocientos metros su entrada y rumbo al norte, vas a encontrarte con un hermoso camino de ripio rodeado de viñedos que sube hacia el oeste. Siguiendo ese camino vas a llegar a tu primer destino.

A 5 kilómetros del centro de Cafayate está la Bodega Piatelli, una de las más lindas de la zona. La primera vez que la vi, me vino la imagen de un oasis en medio del desierto, con un edificio impactante estilo californiano rodeado de jardines y fuentes. Por su hospitalidad, su hermoso mirador al Valle y su menú, Piatelli es una gran opción para la hora del almuerzo.

Más adelante el camino se bifurca y hay que tomar una decisión: Hacia el noroeste, Domingo Molina. Hacia el sudoeste, San Pedro de Yacochuya. Pero como venís motivado, serán las dos.

La siguiente parada está a 5 kms al oeste de Piatelli. San Pedro de Yacochuya es la bodega que la Familia Etchart fundó luego de vender Bodegas Etchart al grupo Pernod Ricard. Al mando de Marcos, el hijo del recordado Arnaldo Etchart, y con el asesoramiento enológico de Michel Rolland, esta pequeña bodega de altura es cuna del siempre cumplidor Coquena y de dos de los mejores vinos del Valle: el San Pedro y el Yacochuya, el ícono de la bodega.

A menos de 1 km de allí está nuestro último destino. Domingo Molina es la bodega que construyera Palo Domingo en 2009 y que hoy es conducida por sus tres hijos: Rafa, Osvaldo y Gabriel. La edificación combina aspectos de la típica arquitectura norteña con el diseño de una moderna bodega pensada en la eficiencia de los procesos productivos. El área de hospitalidad es una de las mejores del Valle, con un amplio horario de visitas y degustaciones de todos los vinos de la bodega. Además, es muy probable cruzarse con el Rafa Domingo, propietario y responsable de la elaboración de Palo Domingo, Yeta, Domingo Molina, Rupestre y demás vinos que conforman el portfolio familiar. Sin dudas, Domingo Molina es una parada imperdible dentro del tour de Cafayate.

La bajada hacia el centro es mucho más liviana y agradable y podés ir disfrutando de una increíble vista del Valle y la ciudad.

Distancia total recorrida: 18 kms. Pendiente: 332 mts.

Cafayate

Relax

Al final del día, los bares de la plaza invitan a tomar una cerveza bien helada acompañada de un par de empanadas (quien dice un par, dice seis). Es tiempo para relajar y repasar lo vivido mientras las piernas descansan y la vista se pierde en el cielo azul que enmarca el paisaje.

Las noches de Cafayate tienen una parada obligada en Bad Brothers, el wine bar de Agustín Lanús (el de Sunal, Facón y Aguayo) que se lleva todos los aplausos en ambientación y opciones gastronómicas con canillas de vino por copa y toda la oferta de los vinos de la casa.

Para tener en cuenta

Cualquier momento del año es bueno para visitar Cafayate, si… pero no es un detalle menor que en los primeros días de noviembre se organiza el CoProVi, una verdadera fiesta del vino de los Valles Calchaquíes. Si podés ir en esa fecha, ni lo pienses: es un gran momento para estar allí.

Por último, si bien tres días son suficientes como para llevarte en tu corazón una muestra gratis de lo que entrega Cafayate, es casi imposible estando tan cerca resistir la tentación de visitar Cachi, Molinos, San Carlos, San Lucas, Tolombón y tantos otros lugares de los Valles Calchaquíes. Por eso en breve voy a compartir con vos otra nota para conocer lo que hay más allá de Cafayate. Y para eso vas a necesitar un auto y tres o cuatro días más.

Cafayate es una pausa más que necesaria para los que vivimos rodeados de edificios y cemento, un descanso para los sentidos, una caricia para el alma. Recorrerla en bicicleta purifica los pulmones y te conecta con tu infancia. Espero que hayas disfrutado de la pedaleada. SALÚ.

Enófilo amateur y apasionado. Quise hacer un blog de vinos y me salió esto.
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