Imperfecto

Vinos con Soda: Un juego (imperfecto) de seducción

Gabriel Marinelli
Gabo Marinelli

El eterno juego, entre ustedes y nosotros… diría Gustavo una noche no cualquiera para luego arrancarle acordes a su guitarra y gritos a la multitud. Uno de los himnos de Soda Stereo de todos los tiempos. Y una frase simple y breve que resume y evoca un sinfín de relaciones y situaciones.

Mi primera reflexión… Qué difícil maridar este tema con un único vino. Porque tampoco es una canción cualquiera. Es muchos temas en un mismo tema.

Tiene un significado más que especial porque, si bien pertenece al segundo disco de Soda (Nada Personal), fue uno de los primeros grandes hits de la banda, una inyección de dark new wave a la música nacional allá por mediados de los 80’s y un ítem ineludible hasta hoy en día en la playlist permanente de cualquier sodamaníaco.

Juego de seducción

Pero sobre todas las cosas, finalmente fue el tema que abrió el line up de la gira Me Verás Volver, esa burbuja en el tiempo que nos haría volver a verlos juntos por última vez.

Ese primer acorde es un flash a aquella noche del 19 de Octubre de 2007, cuando luego de la espera interminable se apagaron las luces y se escuchó (por fin!) la voz de Gustavo, el punteo de su guitarra, los embates de Charly y el corazón me estalló en 1000 pedazos. Fue, es y será una fecha inolvidable en mi vida.

Por eso elegí un vino especial, uno de esos que, de tanto en tanto, aparecen para patearnos la silla, acelerarnos el pulso o volarnos la peluca. Como usted más prefiera o lo que ocurra primero. Desde aquella añada 2010 (al menos la primera que tuve la suerte de probar) hasta hoy, creo que escala alto entre los mejores vinos de la década.

Especialmente Imperfecto

Estoy muriéndome de sed. Y es tu propia piel la que me hace mover en extremos. Malbec 100% de Gualtallary apenas cortado con 3% de Cabernet Franc (o -3% como reza la etiqueta). De impronta bordeaux y una apariencia contundente en color, aroma y sabor. Como sea, Imperfecto es perfecto para abrir esta burbuja en el tiempo y celebrar la música. La banda de sonido de mi vida.

Imperfecto es parte del proyecto personal (Tres 14) de Daniel Pi, enólogo archi-conocido por su responsabilidad en múltiples líneas y litros de vino. Proyecto personal pero no solista. Aquí en la faz familiar, elaborando excelentes vinos junto a sus dos hijos, manteniendo el espíritu de garage, pero a la vez (imagino) en formato de power trío destinado a generar pasiones y a trascender generaciones.

Imperfecto

Hay detalles que dejan entrever la seriedad y el profesionalismo del proyecto y no puedo dejar de pensar en el salto de calidad del primer al segundo disco de Soda. Ya seduce desde su nombre y su marquilla. Luego su color rojo violáceo profundo en la copa y algunas notas nítidas de fruta madura, florales y raspones, hasta cuero nuevo. Todo discreto pero contundente. Y la gente celebra cuando algo va en serio.

¡Un, dos, tres, va! Hace poco tuve la suerte probar en Mendoza una mini vertical 2011-2012-2013 de Imperfecto y puedo ratificar mis notas. No son emociones simples.

Algunos me preguntan por mi fanatismo con Soda y creo que hay una relación muy estrecha con el vino. Los vinófilos nos vamos acostumbrando a vivir de emociones. En lo personal me gusta muchísimo tanto el vino como la música. Y me encanta la idea de saber que luego de girar y girar descubriendo lo nuevo, siempre se puede volver a probar este tipo de elixires que honran la tradición sin perjuicio de la exploración del nuevo testamento del vino.

Un estilo que además de integrar la uva, la madera, la acidez, la estructura y la elegancia de manera precisa, también ensambla el pasado, el presente y el futuro. Modernidad clásica y popular. Algo que Soda Stereo supo manejar tan bien a lo largo de la historia.

Personalmente me reconozco fan de ese estilo en el vino, sin abusos, sin aristas, sin sanata. El tanino amable a pesar de su larga crianza en roble francés, la potencia frutal al frente sin necesidad de sobremaduración, la amplitud en la boca sin perderle el respeto a la fluidez y bebilidad. Y un final de boca tan largo que me hace mover en extremos… El vino tal como es, que ya es mucho. De la armonía y el equilibrio a la necesidad imperiosa de conseguir y guardar botellas de este vino para recordar que estuve ahí.

Este es el juego imperfecto

Definitivamente hay un juego de seducción permanente entre el vino y nosotros. Puede ser que el vino tenga mucho que ver con el momento. Puede ser. Pero este es sin dudas uno de los vinos que más me emocionó en los últimos años. Y se repite añada tras añada. Hasta esta noche inclusive en que escribo estas líneas. La imaginación, esta noche, todo lo puede.

Uno tiende a imaginar que es fácil escribir sobre cosas que lo apasionan. Pero no es fácil. Todo lo contrario. Las palabras justas no salen de corrido. Nadie es perfecto. Y al fin y al cabo todo esto, todo esto en un juego. El eterno juego. Este el juego, nena, de seducción!

* * *

(Estoy abriendo el juego. Continuará)

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9 pensamientos en “Vinos con Soda: Un juego (imperfecto) de seducción

  1. Gabo genio! Hermosa analogía cargada de emociones y buena vibra! Que lindo generar estas sensaciones con un vino. Siempre lo soñé. Nunca lo busqué. Abrazo gigante. Gracias totales!!

    1. Es una gran incorporación la de Gabo como columnista, un apasionado del vino y la música. Se vienen muchas notas lindas en el blog! Muchas gracias Daniel por el comentario y por los vinos! 👏👏👏

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