Acercate al Vino
Si venís curioseando pero todavía no te animás a entrar de lleno en el mundo del vino, esta nota es para vos. Vení, acercate al vino.
Acercarse al vino no tiene por qué ser cosa de expertos ni algo que te haga sentir que necesitas un diccionario de sommelier para entenderlo. Derribemos ese mito de que el vino es complicado. La realidad es que hay un vino perfecto para cada persona, cada momento y cada comida, solo hay que saber cómo encontrarlo.
Si te gusta explorar sabores, compartir buenos momentos con amigos y aprender en el camino, entonces estás listo para acercarte al vino. ¿Cómo disfrutar del vino sin complicarte la vida? Te dejo 10 claves simples, prácticas y de aplicación inmediata para que empieces a disfrutar cada copa desde el día uno.
1. No tengas miedo de preguntar
Nadie nace sabiendo, y en el mundo del vino, preguntar es lo mejor que podés hacer. Si estás en una vinoteca o en un restaurante y querés probar algo nuevo, no dudes en consultarle al vendedor o al sommelier. Ellos están ahí para guiarte y ayudarte a descubrir qué tipo de vino puede ser tu próximo favorito. No hace falta que tengas conocimiento de cepas o regiones para elegir bien, solo tenés que animarte a preguntar.
Además, preguntar no solo te lleva a mejores vinos, sino también a grandes historias. Cada etiqueta tiene su historia, y aprender de esas anécdotas hace que la experiencia sea mucho más rica. Con el tiempo, te vas a sentir más confiado para elegir por tu cuenta, pero mientras tanto, usá esa herramienta que es preguntar, ¡y sin miedo!
2. Descubrí tu paladar
Uno de los errores más comunes al arrancar es pensar que hay un «mejor vino» para todos. Spoiler: no lo hay. Lo que a vos te gusta puede ser completamente distinto a lo que le gusta a tu amigo, y eso está perfecto. El vino es una cuestión de gustos, y lo más divertido es probar distintos estilos hasta que descubras cuáles son los que te vuelven loco.
No te cierres a los clásicos, probá de todo: vinos jóvenes, añejos, naturales, con crianza, con baja intervención, tintos, blancos, naranjos, rosados, espumosos…. A medida que vayas explorando, tu paladar va a ir captando más detalles y matices. Al principio puede que te gusten más los vinos frutados o suaves, pero con el tiempo quizá descubras que los vinos con más cuerpo o los blancos con un toque cítrico son lo tuyo. La clave está en experimentar.
3. Conocé las principales variedades y regiones
Aprender lo básico sobre las variedades de uva (o cepas) es como saber las reglas del juego: te va a ayudar a moverte con más soltura. Si bien el Malbec es nuestra «nave insignia», hay mucho más por descubrir. Cabernet Franc, Merlot, Syrah, Semillón, Torrontés, Chardonnay… cada una tiene su estilo y personalidad.
También las regiones hacen la diferencia. Mendoza es el epicentro, y dentro de ella, el Valle de Uco se destaca con vinos frescos y estructurados gracias a la altura. En Salta, los viñedos en las alturas extremas producen unos Cabernet Sauvignon bien power y Torrontés súper aromáticos, y la Patagonia te ofrece vinos más delicados como el Pinot Noir. Probar vinos de distintas regiones es como viajar sin salir de casa: cada lugar le imprime su toque especial a cada copa.
Conocer un poquito de cada variedad y región te va a permitir identificar qué esperar cuando elegís un vino. ¿Un tinto para una comida contundente? Probá con un Malbec elegante de Primera Zona mendocino o un potente Cabernet Sauvignon salteño. ¿Algo más ligero y fresco para la tarde? Un Pinot Noir de Río Negro o un Chardonnay de Chubut pueden ser tus grandes aliados. Cuanto más sepas, más fácil será encontrar tu próximo favorito.

4. No te guíes solo por el precio
El precio no siempre define la calidad del vino. En Argentina, tenemos la suerte de contar con vinos de excelente calidad a precios muy accesibles. De hecho, algunas bodegas pequeñas producen joyas increíbles que tal vez no son tan conocidas, pero que te van a sorprender con una gran relación calidad-precio.
Animate a explorar opciones que estén fuera de las etiquetas más famosas. Lo mejor que podés hacer es preguntar por recomendaciones en vinotecas o buscar reseñas de expertos. Muchas veces, vas a encontrar vinos que te encantan sin necesidad de vender las joyas de tu abuela. Y así podés invertir en más y más botellas para seguir descubriendo.
5. Serví el vino a la temperatura correcta
Un detalle que muchos pasan por alto es la temperatura a la que sirven el vino. Y aunque no es una ciencia, tiene un gran impacto en cómo vas a disfrutar la copa. Los vinos muy fríos pierden parte de sus aromas, y los demasiado calientes pueden sentirse pesados o «alcoholizados».
La regla general es que los tintos se sirven entre 16 y 18°C, y los blancos entre 8 y 12°C. Pero tranqui, no hace falta que andes con un termómetro en mano. Si te parece que el vino está muy frío o caliente, lo podés ajustar en casa con unos minutos en la heladera o fuera de ella. Lo importante es que encuentres la temperatura que te haga disfrutar más. Datito inteligente: arrancá siempre desde la heladera. Es mejor que esté frío y esperar a que levante temperatura, a tomarlo caliente de entrada.
6. Animate a maridar el vino con la comida
Si hay algo que eleva la experiencia de tomar vino, es acompañarlo con la comida adecuada. El maridaje puede sonar como algo complicado, pero no tiene por qué serlo. Hay combinaciones clásicas que funcionan (como los tintos con carnes rojas o los blancos con pescados), pero lo mejor es que experimentes.
Probá un vino tinto con una pizza bien cargada o un blanco fresco con sushi. Los vinos rosados son increíbles para acompañar ensaladas o platos más livianos en verano. Al final del día, lo más importante es que te guste a vos y que lo disfrutes. ¡No hay reglas estrictas!
7. Usá la copa adecuada
Aunque no lo creas, la copa que usás hace la diferencia. No se trata de un capricho de los expertos, es que la forma de la copa afecta cómo percibís los aromas y sabores del vino. Para los tintos, lo mejor son copas grandes y redondeadas que permitan que el vino respire. Para los blancos, copas más pequeñas ayudan a concentrar los aromas.
No hace falta que tengas un juego de copas para cada tipo de vino, pero sí es bueno invertir en unas copas de calidad. Esto hará que cada copa que tomes sea una experiencia mucho más completa y disfrutable.
8. Participá en degustaciones
Si querés aprender y disfrutar al mismo tiempo, participar en degustaciones (o catas) de vinos es la mejor opción. Las catas guiadas no solo te permiten probar varios vinos en poco tiempo, sino que además te ayudan a identificar los matices de cada uno y a ampliar tu conocimiento. Es como una clase de vino, pero mucho más divertida.
Las catas no son solo para expertos; de hecho, son una oportunidad perfecta para principiantes. Vas a poder hacer preguntas, compartir impresiones con otras personas y aprender de otros bebedores más experimentados que te van a guiar en cada paso. ¡Es una experiencia que no te podés perder!

9. Guardá bien tus vinos
Si empezás a armar tu propia colección de vinos, es importante que los guardes correctamente para que no pierdan sus cualidades. El calor es el gran enemigo de la guarda de vinos. Por eso, evitá guardarlos en esos típicos estantes de la cocina, que son muy lindos como decoración, pero que no son para nada recomendables.
Lo ideal es un lugar fresco, oscuro y sin cambios bruscos de temperatura. Si no tenés una cava, un placard puede ser una buena alternativa.
Además, si las botellas tienen corcho, es recomendable guardarlas de manera horizontal para que el corcho no se seque y deje entrar aire, lo que podría arruinar el vino. Con estos cuidados básicos, podés mantener tus vinos en buen estado por mucho tiempo.
10. No te lo tomes demasiado en serio
Al final del día, el vino está hecho para disfrutarlo. No te estreses por seguir todas las reglas al pie de la letra. Si te gusta tomar un tinto frío en verano o combinar un espumoso con comida rápida, ¡hacelo! Lo más importante es que disfrutes la experiencia y te diviertas en el camino.
El vino es un compañero de buenos momentos, ya sea en una cena con amigos, una tarde de relax o una celebración especial. Así que relajate, descorchá una botella y brindá por esos momentos simples que el vino puede hacer extraordinarios.
Bonus Track: Consumí con responsabilidad
Disfrutar del vino es genial, pero siempre con conciencia. Tomá con moderación y conocé tus propios límites. Si vas a manejar, lo mejor es evitar el alcohol. De esta manera, asegurás que el vino sea siempre parte de momentos increíbles sin poner en riesgo nada más.
Ahora sí, ya estás listo. Vení… acercate al vino. Salú!
